Diego Costantino
Docente de tecnología

Ansiedad y ruptura de reglas
Apenas terminan una actividad, y a pesar de que existe una regla clara de no levantarse, los estudiantes se paran de sus asientos inmediatamente para empezar a conversar con sus compañeros o para avisar que terminaron
Aislamiento y exigencia constante
En los momentos de inactividad o espera, no logran sostener la pausa. Algunos se aíslan, apoyan la cabeza sobre la mesa (simulando tener sueño) y manifiestan su aburrimiento exigiendo estímulos constantemente: "estoy aburrido, ¿qué sigue, qué hago?"
Frustración ante la complejidad
Frente a tareas que son largas o complejas, la tolerancia es nula. Si no logran concretar la actividad en un tiempo determinado, se frustran muy rápido, se cansan y pierden el interés por completo

Soledad y falta de interacción
En los espacios de recreo, sin la mediación de un dispositivo, se observa a muchos niños solitarios que se aíslan del grupo porque directamente no saben cómo socializar
Desconocimiento del juego básico
Como consecuencia de no tener la costumbre de encontrarse y jugar físicamente con un otro, los estudiantes desconocen por completo las reglas de los juegos infantiles más básicos
El efecto negativo de las pantallas
El uso constante de tecnología en soledad destruye los hábitos de interacción. Al estar todo el tiempo frente a una pantalla, los estudiantes pierden habilidades esenciales: no saben escuchar al otro, no saben esperar su turno y no saben seguir reglas sociales