
Paola Capelari
Docente de matemática y ciencias naturales
Pánico al silencio
Ante la mínima pausa o transición, los estudiantes se levantan, deambulan o buscan excusas (como ir al baño o buscar agua) para huir del aula. Si terminan temprano, guardan sus cosas de forma desorganizada y caótica
Cero tolerancia a la frustración
Frente a tareas de lectura o razonamiento, los estudiantes se rinden rápido argumentando que "no entienden qué deben hacer". Además, si la docente les marca un error, se distraen de regreso a su banco y pierden la concentración por completo.
Necesidad de validación
Necesitan la aprobación constante de los demás, quieren tener razón y son incapaces de llegar a un acuerdo sin que intervenga un adulto.
Reglas de convivencia
Al jugar, los estudiantes modifican las reglas constantemente debido a su nula tolerancia a la frustración. Esta incapacidad de jugar siguiendo las reglas deriva rápidamente en discusiones, llantos, empujones e insultos.
Pérdida de tiempo escolar
Los problemas de interacción son tan graves que la docente debe sacrificar minutos valiosos de su clase para intentar resolver los conflictos que se generaron en los recreos.
El impacto de las pantallas
Para la docente, el tiempo "abrumador" que los estudiantes pasan frente a las pantallas repercute de manera directa y negativa en sus interacciones sociales, su aprendizaje y su salud mental.